En un logro que resalta la resiliencia de un país enfrentado a múltiples adversidades, Nepal ha sido declarado libre de rubéola como problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud. Este anuncio, realizado el 18 de agosto de 2025, marca un hito en la lucha contra enfermedades prevenibles por vacunación en el sur de Asia, donde Nepal se convierte en el sexto país en alcanzar esta meta. A pesar de la pandemia de COVID-19, la pobreza persistente y desastres naturales como terremotos, una campaña intensiva de inmunización ha protegido a millones, demostrando que la determinación colectiva puede superar barreras aparentemente insuperables.
La rubéola, también conocida como sarampión alemán, es una infección viral altamente contagiosa que se transmite por vía aérea. Aunque en adultos suele causar síntomas leves como fiebre y erupciones, su impacto es devastador en mujeres embarazadas, donde puede provocar abortos espontáneos, muertes fetales o el síndrome de rubéola congénita en los recién nacidos. Este síndrome incluye defectos graves como sordera, cataratas, problemas cardíacos y retrasos en el desarrollo. Antes de la introducción de vacunas, la rubéola afectaba a millones globalmente, pero su eliminación como amenaza pública requiere una cobertura vaccinal superior al 95 por ciento y sistemas de vigilancia robustos para detectar y responder a brotes.
Nepal inició su batalla contra la rubéola en 2012, cuando integró la vacuna contra esta enfermedad en su programa nacional de inmunización. La estrategia comenzó con una campaña masiva dirigida a niños de nueve meses a quince años, alcanzando a una amplia población vulnerable. En 2016, se añadió una segunda dosis al calendario rutinario, fortaleciendo la inmunidad colectiva, desde entonces, el país realizó cuatro campañas nacionales adicionales en 2012, 2016, 2020 y 2024, que mantuvieron altos niveles de cobertura a pesar de interrupciones externas. Estas iniciativas no solo vacunaron a niños, sino que también incluyeron a adolescentes y adultos jóvenes, cerrando brechas en la protección.
Los desafíos fueron inmensos. Nepal, con una población de unos 29 millones y un PIB per cápita bajo, enfrenta pobreza crónica que limita el acceso a servicios de salud en áreas remotas y montañosas. La topografía del país, dominada por los Himalayas, complica la distribución de vacunas, ya que muchas comunidades están aisladas por caminos precarios y condiciones climáticas extremas. Además, desastres naturales han golpeado duramente: el terremoto de 2015 destruyó infraestructuras sanitarias y desplazó a miles, mientras que otro en 2023 agravó la situación en regiones ya vulnerables. A esto se sumó la pandemia de COVID-19, que entre 2020 y 2022 interrumpió cadenas de suministro globales y desvió recursos hacia la respuesta inmediata al virus.
Sin embargo, Nepal no se detuvo. El gobierno, con apoyo de la OMS, UNICEF y Gavi, la Alianza para las Vacunas, adaptó sus estrategias. Durante la pandemia, las campañas de vacunación se integraron con protocolos de seguridad, como el uso de mascarillas y distanciamiento en centros de inmunización. Voluntarios comunitarios y trabajadores de salud locales jugaron un rol clave, llegando a hogares puerta a puerta en zonas rurales para asegurar que ningún niño quedara atrás. Esta aproximación multisectorial involucró a líderes locales, escuelas y organizaciones no gubernamentales, fomentando la confianza en las vacunas y combatiendo la desinformación. Como resultado, Nepal alcanzó una cobertura del 95 por ciento para al menos una dosis de la vacuna contra la rubéola en 2024, un umbral crítico para la eliminación.
Este éxito no es solo estadístico; tiene implicaciones profundas para la salud pública. En 2009, casi una quinta parte de las mujeres embarazadas en el principal hospital de maternidad de Nepal estaban infectadas con rubéola, lo que llevaba a altas tasas de defectos congénitos. Hoy, con la eliminación, se previenen miles de casos anuales, reduciendo la carga en el sistema de salud y mejorando la calidad de vida de las familias. La OMS destaca que esta victoria refleja el compromiso del liderazgo nepalí y el esfuerzo de trabajadores de salud, quienes superaron obstáculos logísticos y culturales.
Otros países en la región del sudeste asiático, como Bután, Corea del Norte, Maldivas, Sri Lanka y Timor Oriental, ya han eliminado la rubéola, pero Nepal se distingue por su contexto de vulnerabilidad. La región aspira a eliminar tanto la rubéola como el sarampión para 2026, y Nepal ahora apunta a erradicar el sarampión, una meta que requiere vigilancia continua y campañas suplementarias. Expertos señalan que lecciones de Nepal, como la integración de inmunizaciones en respuestas a emergencias, podrían aplicarse en naciones con desafíos similares, como India o Bangladesh, donde persisten brotes.
A nivel global, este logro contrasta con retrocesos en países de altos ingresos, donde el escepticismo antivacunas ha resurgido brotes de enfermedades eliminadas. Nepal demuestra que, con inversión sostenida y colaboración internacional, incluso naciones en desarrollo pueden liderar en salud pública. La OMS enfatiza que la eliminación no equivale a erradicación; se necesita vigilancia permanente para prevenir reintroducciones, especialmente en un mundo interconectado.
En resumen, la eliminación de la rubéola en Nepal es un testimonio de perseverancia. Frente a la pobreza que afecta a un tercio de su población, desastres que destruyen infraestructuras y una pandemia que paralizó el mundo, el país priorizó la salud infantil mediante vacunación intensiva. Este triunfo no solo salva vidas, sino que inspira a la región y más allá, recordando que las vacunas son una herramienta equitativa para un futuro más saludable. Con el sarampión en la mira, Nepal continúa su camino hacia una nación libre de estas amenazas prevenibles.
