El boom de los Labubu: el juguete que conquistó el mundo en 2025

Este año, pocos fenómenos han capturado la imaginación global como los Labubu, esos pequeños monstruos peludos con orejas puntiagudas y sonrisa traviesa que se han convertido en el accesorio imprescindible para celebridades y coleccionistas por igual. Creados por el artista hongkonés Kasing Lung e impulsados por la empresa china Pop Mart, estos juguetes han pasado de ser un nicho en el mercado de coleccionables a un auténtico furor internacional, con ventas millonarias, colas interminables y un impacto cultural que trasciende generaciones.

Todo comenzó de manera discreta en 2015, cuando Lung introdujo a Labubu en una serie de libros ilustrados inspirados en la mitología nórdica. El personaje, un elfo travieso con dientes afilados, apareció primero como figuritas de vinilo. Pero el verdadero despegue llegó en 2019 con la colaboración de Pop Mart, especialista en «blind boxes»: cajas cerradas donde el comprador no sabe qué versión recibirá hasta abrirla. Esta mecánica de sorpresa, combinada con el diseño «ugly-cute» —feo pero adorable—, creó adicción inmediata entre fans.

El punto de inflexión global fue en 2024, cuando Lisa de Blackpink publicó fotos en Instagram con un Labubu colgando de su bolso. Con más de cien millones de seguidores, la tailandesa desató una ola: en días, las búsquedas y ventas explotaron. Pronto se unieron Rihanna, que lo lució en un bolso Louis Vuitton, Dua Lipa, Kim Kardashian mostrando colecciones enteras, y hasta David Beckham o Cher. Estas apariciones orgánicas convirtieron al Labubu en símbolo de estatus, no solo juguete infantil sino accesorio de moda para adultos.

Pop Mart capitalizó el momento con maestría. La compañía reportó ingresos de casi dos mil millones de dólares en la primera mitad de 2025, un aumento del 200% interanual, con Labubu representando un tercio de las ventas. Su valor en bolsa superó los 40 mil millones, eclipsando a gigantes tradicionales como Hasbro o Mattel. El CEO Wang Ning, convertido en multimillonario joven, admitió que el crecimiento internacional superó expectativas, con mercados como Norteamérica y Europa impulsando cifras récord.

El clímax del año fue sin duda el 27 de noviembre, durante el Desfile de Acción de Gracias de Macy’s en Nueva York. Por primera vez, Labubu debutó en la parada con un flotador espectacular llamado «Friendsgiving in POPCITY». Dos inflables gigantes de 16 pies de Labubu y su amigo Mokoko, acompañados de otros personajes como Skullpanda o Molly, desfilaron por las calles de Manhattan. Confeti en forma de cabeza de Labubu llovió sobre la multitud, y el flotador se convirtió en uno de los más fotografiados, visto por millones en televisión y redes.

Este hito simbolizó la consagración: de un juguete asiático a icono pop estadounidense. Pop Mart celebraba su 15 aniversario, y el presidente para América, Larry Lu, lo describió como un honor unir fuerzas con una tradición centenaria.

¿Qué explica este éxito arrollador? Expertos apuntan a varios factores. Primero, el diseño único: esa mezcla de terrorífico y tierno que genera empatía inmediata. Segundo, el modelo de blind boxes, que juega con la dopamina de la sorpresa y la escasez, fomentando coleccionismo compulsivo. Tercero, las redes sociales: TikTok e Instagram están llenos de unboxings, con millones de vídeos donde fans agitan cajas para adivinar el contenido. Cuarto, el respaldo celebrity, que lo elevó de nicho a mainstream sin campañas pagadas masivas.

Además, en tiempos de incertidumbre económica, analistas lo comparan con el «efecto lipstick»: compras pequeñas y emocionales que ofrecen alegría accesible. Adultos, sobre todo mujeres jóvenes, representan la mayoría de compradores, decorando oficinas o bolsos con sus Labubu.

No todo es positivo. Han surgido imitaciones baratas, conocidas como «Lafufu», que Pop Mart combate legalmente. También críticas por fomentar adicción al consumo, especialmente entre menores, lo que llevó a regulaciones en China sobre blind boxes. En reventa, ediciones raras alcanzan miles de dólares: una versión menta verde se subastó por 170 mil en Beijing.

Colaboraciones han ampliado el universo: series temáticas con Coca-Cola, One Piece o incluso joyería de plata. Planes para una serie animada y más parques temáticos sugieren que Labubu no desaparecerá pronto.

Para muchos, este boom refleja cómo productos culturales asiáticos conquistan Occidente, impulsados por globalización digital. De un elfo de cuentos a estrella de desfiles neoyorquinos, Labubu encarna el poder de lo viral en 2025. Mientras coleccionistas buscan la próxima edición limitada, el mundo se pregunta: ¿cuánto durará esta fiebre? Por ahora, parece imparable.

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