Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López en la mira de Estados Unidos tras la captura de Maduro

Caracas, 5 de enero de 2026. Tres días después de la operación estadounidense que capturó a Nicolás Maduro y lo trasladó a Nueva York, la administración de Donald Trump ha puesto la mira directamente en los dos pilares restantes del chavismo: Diosdado Cabello y el general Vladimir Padrino López. Fuentes del Departamento de Justicia y del Comando Sur confirmaron que ambos encabezan una lista priorizada de objetivos, con órdenes de captura listas y recompensas elevadas de manera significativa.

Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del régimen y presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, lleva años acusado por Washington de ser el principal líder del Cartel de los Soles. La acusación formal de 2020 lo señala por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armamento militar. Ayer, la fiscal general Pamela Bondi anunció que la recompensa por información que lleve a su detención aumentó de 10 a 25 millones de dólares. «Cabello ha sido el capo que mantuvo operativa la estructura criminal después de Maduro», declaró Bondi en Washington, agregando que nuevas evidencias desclasificadas lo vinculan con envíos recientes de droga hacia Estados Unidos y Europa.

Por su parte, Vladimir Padrino López, ministro de Defensa desde 2014 y jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, es considerado el garante militar del chavismo. Estados Unidos lo acusa de permitir el uso de bases militares para almacenamiento y tránsito de cocaína, reprimir protestas opositoras y facilitar la presencia de grupos irregulares colombianos en territorio venezolano. Una acusación ampliada, revelada parcialmente, lo conecta con corrupción en contratos de armamento y operaciones de narcotráfico. La recompensa por él se elevó a 20 millones de dólares.

La captura de Maduro demostró que Washington está dispuesto a actuar de forma unilateral cuando considera los cargos lo suficientemente graves. Analistas coinciden en que Cabello y Padrino representan los mayores obstáculos para una transición pacífica: Cabello controla milicias colectivas y sectores radicales del PSUV, mientras Padrino comanda la institución armada, que mantiene cohesión aparente pese a deserciones aisladas tras los bombardeos del sábado.

En Caracas reina la incertidumbre. Delcy Rodríguez, quien ejerce funciones presidenciales interinas, evitó nombrarlos en su último mensaje televisado y se limitó a llamar a la «unidad revolucionaria». Fuentes internas aseguran que ambos están en lugares protegidos, posiblemente en Fuerte Tiuna, con escoltas leales. Cabello no aparece en público desde el viernes, lo que genera rumores sobre posibles negociaciones con aliados extranjeros o preparación de resistencia armada.

Padrino López emitió un comunicado breve reafirmando la lealtad de la Fuerza Armada a la Constitución y al pueblo, sin mencionar a Maduro ni a Rodríguez. Observadores militares ven esto como señal de cálculos internos: algunos generales habrían iniciado contactos discretos con el Comando Sur buscando garantías para una transición que preserve la institución.

Donald Trump fue directo en Truth Social: «Maduro fue solo el comienzo. Los capos y generales que protegen el narcoestado serán traídos a la justicia, uno por uno». El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que fuerzas estadounidenses mantienen capacidades en la región y están preparadas para acciones adicionales si es necesario.

La oposición, liderada por María Corina Machado desde el exilio, llamó a la calma e instó a los militares a no seguir órdenes que lleven a violencia. «Es momento de elegir entre criminales sancionados o el pueblo venezolano», dijo en un video. En la diáspora, desde Miami hasta Madrid, se celebra con cautela, sabiendo que la caída de Maduro no asegura el fin inmediato del régimen.

Expertos comparan la situación con la desarticulación de carteles en Colombia: capturado el líder visible, la presión sobre segundos niveles puede provocar deserciones o violencia desesperada. Cabello, de 62 años y de perfil combativo, siempre amenazó con «guerra asimétrica». Padrino López cultiva imagen institucionalista, pero su poder depende de comandantes regionales sancionados.

En las calles venezolanas la vida transcurre con aparente normalidad, aunque con fuerte presencia militar en puntos clave. Pequeños grupos oficialistas realizan vigilias por Maduro, mientras opositores evitan manifestaciones masivas por temor. El dólar paralelo supera los 80 bolívares y el desabastecimiento crece.

Estados Unidos ha sido claro: no retrocederá, y la cuenta regresiva para ellos ya empezó.

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