Austin, 2 de enero de 2026. La Tesla Cybertruck cumple poco más de dos años en el mercado y su trayectoria sigue generando opiniones divididas. Presentada en 2019 como un vehículo revolucionario —con carrocería de acero inoxidable ultrarresistente, aceleración brutal y promesas de autonomía extendida—, la pickup eléctrica de Elon Musk ha vendido alrededor de 63.000 unidades hasta octubre de 2025, según datos revelados indirectamente por recalls de la NHTSA. Una cifra lejos de las 250.000 anuales que Musk pronosticaba inicialmente, pero suficiente para mantenerla como un icono dentro del segmento de las camionetas eléctricas.
Las entregas comenzaron a finales de 2023 en la Gigafactory de Texas. Los primeros modelos, pertenecientes a la serie Foundation, superaban los 100.000 dólares y atraían a entusiastas dispuestos a pagar por la exclusividad. En 2024 las ventas crecieron gracias al efecto novedad, pero 2025 trajo una desaceleración notable. Tesla entregó unas 20.000 unidades ese año, con caídas trimestrales que obligaron a reajustar metas de producción y a trasladar trabajadores a otras líneas, como la del Model Y.
Varios factores explican esta moderación. El precio sigue siendo elevado: los modelos actuales parten de unos 80.000 dólares para la versión de doble motor y superan los 100.000 en la Cyberbeast de tres motores. Aunque Tesla lanzó brevemente una variante de tracción trasera más asequible en 2025, con autonomía estimada en 362 millas, esa opción desapareció pronto del configurador por demanda insuficiente. En un segmento donde competidores como la Ford F-150 Lightning ofrecen precios más competitivos y un diseño más tradicional, muchos compradores potenciales optan por alternativas menos radicales.
El diseño angular y futurista también polariza. Para algunos, la Cybertruck es un símbolo de innovación, con un exoesqueleto resistente a impactos y superficies que se limpian fácilmente. Para otros, resulta poco práctica: difícil de maniobrar en ciudades, con visibilidad limitada y un interior minimalista que prioriza la pantalla central de 18,5 pulgadas sobre los botones físicos. Además, la calidad inicial generó críticas. Desde su lanzamiento, la Cybertruck ha acumulado más de una decena de recalls, muchos resueltos mediante actualizaciones over-the-air. El más reciente, en octubre de 2025, afectó a 63.619 unidades por luces de estacionamiento excesivamente brillantes. Otros involucraron paneles que se desprendían, pedales del acelerador atascados o problemas en el inversor de tracción.
A pesar de estos contratiempos, Tesla avanza en mejoras. Para 2026 se esperan refinamientos en eficiencia energética, con baterías optimizadas que podrían superar las 340 millas de autonomía actuales en condiciones reales. El software también recibirá actualizaciones para gestionar mejor el consumo en remolque o en terrenos difíciles. La producción en Giga Texas se ha estabilizado, aunque con volúmenes moderados. Empresas vinculadas a Musk, como SpaceX y xAI, han adquirido flotas internas de cientos o miles de unidades, ayudando a mantener el ritmo fabril.
El panorama competitivo se endurece. Ford lidera con la F-150 Lightning, más convencional y con ventas superiores. Rivian destaca con el R1T, refinado y orientado al lujo off-road. GMC impone respeto con el Hummer EV, brutal en potencia. Chevrolet prepara el Silverado EV con precios más accesibles. Todos ofrecen autonomías similares o superiores, además de compatibilidad con la red Supercharger de Tesla gracias a los acuerdos de adopción del conector NACS.
Sin embargo, 2026 podría marcar un punto de inflexión positivo. Tesla ha iniciado exportaciones fuera de Norteamérica: Corea del Sur ya recibe unidades, y pronto llegarán a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Australia, con su tradición de pickups grandes, parece el siguiente mercado lógico. Además, la Cybertruck acaba de hacerse elegible para el crédito fiscal federal de 7.500 dólares en EE.UU., aunque con límites de precio que excluyen las versiones superiores.
Elon Musk mantiene su defensa entusiasta. En redes sociales resalta pruebas de resistencia off-road y compara favorablemente la Cybertruck con camionetas tradicionales. Afirma que sigue siendo el vehículo más singular de Tesla y que el tiempo le dará la razón. Analistas coinciden en que, si la compañía logra reducir costes mediante economías de escala y nuevas celdas de batería 4680, las ventas podrían repuntar. Mejoras en calidad y funciones como el Full Self-Driving supervisado también ayudarían a recuperar la confianza.
Mirando más allá, 2026 será un año clave para Tesla en movilidad autónoma. La producción del Cybercab, el robotaxi sin volante ni pedales, comenzará en abril en Giga Texas. Aunque es un proyecto separado, comparte tecnología con la Cybertruck y podría beneficiar su percepción como plataforma avanzada. Algunos especulan con variantes futuras, como una versión de seis ruedas o un modelo más orientado al trabajo pesado, pero nada está confirmado.
La Cybertruck representa la apuesta más audaz de Tesla por romper convenciones. Ha demostrado que una pickup eléctrica puede ser rápida, capaz y distinta. En terrenos off-road, con su dirección trasera y suspensión neumática, sorprende por su agilidad. Pero también ha revelado los riesgos de un diseño extremo en un mercado conservador. Miles la admiran en vídeos virales, pero las ventas reflejan que no todos están listos para comprarla.
El futuro depende de varios factores: bajada de precios, expansión global y resolución de problemas pendientes. Si Tesla consigue hacerla más accesible sin diluir su esencia, la Cybertruck podría consolidarse como un referente en los próximos años. Por ahora, sigue rodando por carreteras y caminos, desafiando miradas y expectativas a partes iguales. El 2026 que arranca hoy podría ser el año en que pase de ser una curiosidad a un producto maduro y deseado por un público más amplio.
