El precio de la memoria RAM se dispara y amenaza con encarecer toda la tecnología en 2026.

El año nuevo arranca con una noticia que nadie en el sector tecnológico quería oír: los precios de la memoria RAM, tanto DDR4 como DDR5, han iniciado una escalada que parece no tener techo inmediato. Lo que empezó como un ajuste moderado a finales de 2025 se ha convertido en una crisis plena, y los módulos que hace apenas unos meses costaban cantidades razonables ahora duplican o triplican su valor en muchas tiendas. Los expertos coinciden en que lo peor está por llegar durante los primeros meses de este año.

El detonante principal es conocido desde hace tiempo: la explosión de la inteligencia artificial ha cambiado las prioridades de los grandes fabricantes de semiconductores. Empresas como Samsung, SK Hynix y Micron han redirigido gran parte de su capacidad productiva hacia memorias de alto ancho de banda, conocidas como HBM, y hacia chips DRAM de alta densidad para servidores y centros de datos, componentes esenciales para entrenar e inferir modelos de IA a gran escala. Los márgenes de beneficio son mucho más altos que en la memoria convencional destinada a ordenadores personales, portátiles o smartphones.

El resultado ha sido una escasez aguda de memoria para el mercado de consumo. Según datos de TrendForce, una de las consultoras más respetadas del sector, los precios contractuales de DRAM subieron entre un 80 y un 100 por ciento solo en diciembre de 2025, y las previsiones para el primer trimestre de 2026 apuntan a otro incremento que podría rondar el 50 por ciento adicional. En el caso de la DDR5, la tecnología dominante en equipos nuevos, algunos analistas hablan ya de un encarecimiento acumulado del 45 por ciento a lo largo del año.

En las tiendas españolas y europeas, el impacto ya se nota. Un kit de 32 GB DDR5 que en septiembre costaba alrededor de 120 euros ahora supera los 300 en muchos casos, y los módulos de 64 GB, ideales para edición de vídeo o gaming avanzado, han alcanzado precios que superan el coste de una consola de última generación. Tiendas online como PCComponentes o Amazon muestran roturas de stock frecuentes, y cuando hay disponibilidad los precios reflejan la tensión del mercado mayorista.

Los fabricantes de equipos no se han quedado de brazos cruzados. ASUS anunció a finales de diciembre que ajustaría precios en parte de su catálogo a partir del 5 de enero, citando directamente la presión sobre DRAM y almacenamiento SSD. Dell y Lenovo han comunicado subidas del 15 al 20 por ciento en ordenadores para empresas, y HP ha advertido que la segunda mitad de 2026 podría ser aún más complicada si la oferta no mejora. En el mundo de los smartphones, marcas como Xiaomi ya han avisado de incrementos notables, y algunos analistas prevén que los modelos de gama media y baja podrían volver a configuraciones de 4 u 8 GB de RAM para contener costes.

El efecto dominó es inevitable. La memoria representa ahora una porción mayor del coste total de fabricación: en un portátil gaming puede llegar al 30 por ciento si sumamos RAM, VRAM de la gráfica y SSD, y en consolas como PlayStation 5 o Xbox Series la memoria ya absorbe más del 35 por ciento del coste según algunas estimaciones. Por eso se habla de posibles subidas de precio en estos dispositivos a lo largo del año, aunque Sony y Microsoft guardan silencio por ahora.

No todo el mundo sufre igual. Apple parece mejor posicionada gracias a acuerdos a largo plazo que le han permitido acumular stock a precios más bajos, pero incluso en Cupertino reconocen que, si la tendencia se mantiene más allá de mediados de año, podrían verse obligados a reajustar precios en Mac o iPhone, algo que no ocurría desde hace años.

Los expertos intentan explicar por qué esta crisis parece diferente a las anteriores. En ciclos pasados, los fabricantes ampliaban rápidamente la producción cuando veían subir los precios, pero esta vez domina la cautela: nadie quiere invertir miles de millones en nuevas fábricas para luego enfrentarse a una sobreoferta si la burbuja de la IA pincha o si llega una recesión. Samsung ha acelerado algunos planes en Corea del Sur, pero las nuevas líneas no estarán a pleno rendimiento hasta finales de 2027 o 2028. SK Hynix y Micron siguen caminos similares.

Algunos ven luces al final del túnel. Representantes de Sapphire, por ejemplo, estiman que la situación podría estabilizarse en seis u ocho meses si la demanda de IA se modera un poco. Otros apuntan a China, donde empresas como CXMT podrían aumentar su producción de DDR5 y presionar precios a la baja para ganar cuota de mercado, aunque por ahora esas son solo hipótesis.

Para el consumidor medio, el consejo es claro: si necesitas actualizar tu equipo o comprar uno nuevo, este es probablemente el momento. Los precios actuales, aunque altos, son más bajos que los que se esperan en primavera. Muchos montadores de PC recomiendan aprovechar ofertas residuales de fin de año, y quienes puedan reutilizar memoria antigua lo hacen para evitar el gasto extra.

En foros y redes sociales, la frustración crece. Usuarios que planeaban montar un PC gaming se encuentran con presupuestos inflados; estudiantes que necesitan un portátil para la universidad ven cómo los modelos con 16 GB de RAM se alejan de su alcance, y profesionales creativos posponen upgrades porque el coste de 64 o 128 GB se ha vuelto prohibitivo.

La industria tecnológica siempre ha vivido ciclos, pero este parece especialmente duro porque afecta a casi todos los dispositivos que usamos a diario, desde el móvil hasta el ordenador de sobremesa, pasando por consolas y tablets. El año 2026 será recordado probablemente como el de la gran crisis de la memoria, un recordatorio de cómo un avance como la inteligencia artificial puede tener consecuencias inesperadas en el bolsillo de millones de personas.

Queda por ver si los fabricantes encuentran un equilibrio o si la presión obliga a cambios profundos en cómo diseñamos y consumimos tecnología. Por ahora, la realidad es una: la RAM barata que conocimos durante años parece haber quedado atrás, y volver a verla requerirá paciencia y probablemente varios años más.

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