Sriharikota (India), 5 de enero de 2026. La empresa estadounidense AST SpaceMobile ha marcado un hito en la industria espacial al colocar en órbita el satélite comercial más grande jamás lanzado. El BlueBird 6, desplegado con éxito el pasado 23 de diciembre desde el Centro Espacial Satish Dhawan mediante un cohete indio LVM3, ha extendido su enorme antena phased array de 223 metros cuadrados, equivalente a unas 2.400 pies cuadrados o el tamaño aproximado de un apartamento de tres dormitorios. Esta estructura lo convierte en el mayor arreglo de comunicaciones comercial en órbita baja terrestre, superando con creces a sus predecesores y posicionándolo como un rival directo de la mega constelación Starlink de SpaceX.
El despliegue de la antena se completó en las semanas siguientes al lanzamiento, confirmando la integridad estructural y operativa del satélite. Diseñado para proporcionar conectividad celular broadband directamente a teléfonos móviles convencionales sin necesidad de hardware adicional, el BlueBird 6 representa un salto cualitativo en la tecnología direct-to-cell. Su enorme superficie permite captar señales débiles de smartphones estándar y transmitir datos 5G a velocidades de hasta 120 Mbps por célula de cobertura, con una capacidad total de 10 gigahertz por satélite. Esto lo diferencia radicalmente de Starlink, que requiere terminales dedicados para su servicio de internet satelital.
AST SpaceMobile, con sede en Texas, lleva años desarrollando esta tecnología. Sus primeros cinco satélites BlueBird de primera generación, lanzados en 2024, tenían antenas de alrededor de 64 metros cuadrados. El nuevo Block 2, al que pertenece BlueBird 6, triplica ese tamaño y multiplica por diez la capacidad de datos. La compañía planea lanzar entre 45 y 60 satélites adicionales a lo largo de 2026, con misiones programadas cada uno o dos meses en promedio. Este ritmo agresivo busca habilitar servicios comerciales completos de voz, texto y datos 5G en Estados Unidos y otros mercados iniciales para finales del próximo año.
El CEO de AST SpaceMobile, Abel Avellan, celebró el logro en un comunicado: «BlueBird 6 es el primer paso hacia una red celular espacial global que conectará directamente miles de millones de teléfonos sin modificar. Estamos transformando la conectividad en zonas remotas, marítimas y aéreas, donde las torres terrestres no llegan». La empresa cuenta con alianzas estratégicas con operadores móviles como AT&T, Verizon y Vodafone, que invertirán en la infraestructura para integrar esta tecnología en sus redes existentes.
Sin embargo, el proyecto no está exento de controversias. Astrónomos han criticado el brillo de estos satélites gigantes, que podrían interferir en observaciones nocturnas, similar a las quejas iniciales contra Starlink. Además, SpaceX ha expresado preocupaciones ante la FCC estadounidense sobre el riesgo de colisiones en órbita baja, argumentando que los grandes satelites de AST aumentan la densidad orbital y complican maniobras de evasión. Elon Musk, fundador de SpaceX, ha mantenido un perfil bajo al respecto, pero la rivalidad entre ambas compañías es evidente: mientras Starlink domina con más de 9.000 satélites y millones de usuarios, AST apuesta por menos unidades pero mucho más potentes para cubrir necesidades específicas como la conectividad móvil universal.
Expertos en telecomunicaciones ven en BlueBird 6 un cambio de paradigma. «Starlink revolucionó el broadband fijo en áreas rurales, pero AST apunta al mercado móvil masivo», explica un analista de la consultora NSR. «Con una antena tan grande, un solo satélite puede servir a cientos de miles de usuarios simultáneamente, reduciendo la necesidad de miles de pequeños satélites». Esto podría bajar costos a largo plazo y facilitar la cobertura en emergencias, navegación marítima o zonas de desastre.
El lanzamiento desde India subraya la colaboración internacional de AST, que ha diversificado proveedores para evitar dependencias. Futuros despegues involucrarán cohetes de SpaceX, pese a la competencia, y otros operadores. La compañía cuenta con una reserva de efectivo superior a los 1.200 millones de dólares, lo que le da margen para su ambicioso plan de expansión.
En el contexto global donde la conectividad satelital gana terreno –con competidores como Amazon Leo (ex Project Kuiper) y constelaciones chinas acelerando sus despliegues–, el éxito de BlueBird 6 refuerza la posición de Estados Unidos en esta carrera tecnológica. Para millones de personas en regiones sin cobertura celular tradicional, este satélite gigante promete eliminar las zonas muertas de señal, llevando internet y llamadas directamente desde el espacio.
El cielo orbital se llena cada vez más, y con él, las opciones para un mundo hiperconectado. BlueBird 6 no solo es el más grande hasta la fecha, sino un símbolo de cómo la innovación privada está redefiniendo las comunicaciones globales.
