Madrid, 27 de diciembre de 2025. El 2025 ha sido un año pivotal para la inteligencia artificial, marcado por una intensa competencia en el lanzamiento de modelos frontier, avances en razonamiento y agentes autónomos, y una mayor integración en aplicaciones científicas y empresariales. Aunque la inteligencia artificial general siguió siendo un objetivo futuro, los progresos en modelos multimodales, eficiencia energética y herramientas agenticas transformaron sectores clave. Empresas como OpenAI, Google, Anthropic y xAI lanzaron versiones avanzadas de sus modelos en una ráfaga concentrada a finales de año, mientras la regulación europea avanzó y el debate sobre sostenibilidad y costos ganó fuerza, con disrupciones como el modelo open-source chino DeepSeek.
El año vio una aceleración notable en noviembre y diciembre, con lanzamientos casi simultáneos que redefinieron el panorama competitivo. xAI lanzó Grok 4.1 a mediados de noviembre, seguido rápidamente por Google con Gemini 3, Anthropic con Claude Opus 4.5 y OpenAI con GPT-5.2 a principios de diciembre. Estos modelos destacaron en razonamiento avanzado, programación compleja y tareas multimodales. OpenAI había introducido GPT-5 anteriormente en el año, con iteraciones como GPT-5.1 y 5.2 enfocadas en modos de «pensamiento» profundo. Google integró capacidades nativas de video y audio en Gemini 3, mientras Anthropic priorizó seguridad y precisión en Claude 4.5 Opus. xAI, liderada por Elon Musk, enfatizó eficiencia y acceso en tiempo real, con Grok 4.1 compitiendo en benchmarks de matemáticas, ciencia y razonamiento.
Estos avances no solo elevaron puntuaciones en benchmarks como SWE-Bench, GPQA o MMMU (con mejoras significativas respecto a 2024), sino que introdujeron agentes autónomos más robustos capaces de ejecutar tareas multi-paso de forma fiable. Microsoft expandió Copilot con agentes empresariales, y plataformas abiertas permitieron crear asistentes personalizados. La multimodalidad avanzó drásticamente: Sora 2 de OpenAI y Veo 3 de Google generaron videos hiperrealistas con audio sincronizado, impactando entretenimiento, marketing y educación.
En ciencia, la IA aceleró descubrimientos significativos. Tras el Nobel de Química 2024 a los creadores de AlphaFold por su impacto en predicción de estructuras proteicas, 2025 vio adopción masiva en diseño de fármacos, con avances en terapias para enfermedades raras y anticuerpos. Modelos de IA alcanzaron precisiones altas en diagnósticos médicos complejos, superando benchmarks humanos en áreas como cardiología y oncología. Aplicaciones en clima mejoraron predicciones a largo plazo, y en materiales, simulaciones generativas comprimieron décadas de investigación en meses, con herramientas como MatterGen de Microsoft proponiendo nuevos materiales estables.
La regulación marcó hitos. El AI Act europeo aplicó fases clave en 2025, incluyendo reglas para modelos de propósito general desde agosto y prohibiciones de prácticas de alto riesgo desde febrero. En EE.UU., debates sobre regulación intensificaron, mientras China desafió con DeepSeek R1, un modelo open-source eficiente que igualó performances frontier a fracción del costo.
Económicamente, inversión global superó billones de dólares, con Nvidia dominando hardware, pero presiones por eficiencia impulsaron modelos pequeños (SLM) para dispositivos edge. El impacto ambiental preocupó, llevando a técnicas que redujeron consumo energético hasta 70-90% en algunos casos.
En sociedad, IA se integró en educación con tutores adaptativos, salud con monitoreo predictivo, y creatividad con herramientas generativas. Sin embargo, desafíos como sesgos, deepfakes y desplazamiento laboral persistieron, con estudios mostrando adopción empresarial cautelosa.
Expertos coinciden: 2025 fue año de maduración y competencia feroz. Agentes IA optimizaron procesos, ciencia avanzó rápidamente, y modelos eficientes democratizaron acceso. Hacia 2026, el foco estará en agentes colaborativos, sostenibilidad y regulación global.
Mientras el mundo cierra un año de intensa innovación, la IA se consolida como herramienta esencial que redefine límites humanos. Los avances de 2025 no solo impresionaron técnicamente, sino que resolvieron problemas reales en ciencia, economía y sociedad.
