Siria acelera su rehabilitación con la histórica visita de Ahmed al-Sharaa a Washington en noviembre de 2025
Damasco, 10 de noviembre de 2025. Un año después de la caída de Bashar al-Asad, Siria avanza en su proceso de rehabilitación gracias a la intensa diplomacia del presidente Ahmed al-Sharaa, cuyo punto culminante fue la visita histórica a la Casa Blanca el 10 de noviembre. En un encuentro sin precedentes con el presidente Donald Trump, al-Sharaa consolidó el apoyo estadounidense para la reconstrucción del país, marcando el inicio de una nueva fase de cooperación internacional que ha desbloqueado recursos vitales y levantado la mayoría de las sanciones.
La visita a Washington, la primera de un líder sirio desde la independencia en 1946, representó un giro dramático en las relaciones bilaterales. Trump recibió a al-Sharaa en el Despacho Oval, donde ambos discutieron seguridad regional, lucha contra el Estado Islámico y el levantamiento definitivo de sanciones. El presidente estadounidense describió a su homólogo como un «líder fuerte» y prometió hacer «todo lo posible» para que Siria prospere. Poco después, el Departamento del Tesoro extendió por 180 días la suspensión de sanciones comprehensivas, reemplazando una exención previa de mayo, y en diciembre se aprobó la derogación permanente del Caesar Act como parte de una ley de defensa.
Este encuentro no fue aislado. Al-Sharaa ha realizado 21 viajes internacionales a 13 países en 2025, incluyendo visitas a Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Rusia y Brasil para la COP climática. En noviembre, además de Washington, asistió a la conferencia en Brasil, donde apeló por inversiones globales. Estos esfuerzos han reposicionado a Siria, alejándola del aislamiento anterior y atrayendo compromisos del Golfo por miles de millones en infraestructura y energía.
Los frutos diplomáticos se ven en la rehabilitación nacional. La mayoría de sanciones han sido levantadas: Estados Unidos en junio con una orden ejecutiva de Trump, la Unión Europea en junio con 175 millones de euros reasignados a capacidad institucional y economía, y la ONU eliminó a al-Sharaa de listas terroristas en noviembre. Esto ha facilitado préstamos del Banco Mundial, como 146 millones para rehabilitar la red eléctrica, y promesas de inversión superiores a 14.000 millones, principalmente del Golfo.
En el terreno, el retorno de población impulsa la recuperación. Más de 1,2 millones de refugiados han regresado, según la ONU, reparando hogares y reactivando comercios. El Fondo de Desarrollo Sirio financia proyectos en Aleppo, Homs y Damasco: boulevards urbanos, escuelas y plantas energéticas con apoyo saudita y qatarí. El PNUD ha removido millones de metros cúbicos de escombros, reciclando materiales para caminos y espacios públicos. Siria se unió formalmente a la coalición global contra el Estado Islámico durante la visita a Washington, reforzando operaciones contra remanentes yihadistas.
El costo estimado de reconstrucción física supera los 216.000 millones de dólares, según el Banco Mundial, con Aleppo y Rif Dimashq como las más afectadas. La apelación humanitaria de 2025, por 3.200 millones, está financiada solo al 30%, priorizando salud, educación y empleo para 16,5 millones en necesidad. Incidentes sectarios persisten, generando desconfianza en minorías, y críticos advierten riesgos de corrupción en contratos.
Al-Sharaa ha promovido inclusión con comisiones de justicia transicional y promesas de elecciones. Su transformación de líder rebelde a estadista pragmático ha convencido a muchos: moderación ideológica, compromiso antiterrorista y apertura económica. Negociaciones con Israel avanzan en desmilitarización sureña, mientras Rusia mantiene bases a cambio de apoyo.
Para los sirios, la visita de noviembre simboliza esperanza. Familias retornadas ven electricidad más estable y oportunidades. Trump ha expresado interés en visitar Damasco, subrayando el respaldo estadounidense. En su discurso del aniversario el 8 de diciembre, al-Sharaa declaró: «El tiempo de la guerra terminó; ahora es el de la construcción».
La diplomacia de al-Sharaa, con énfasis en noviembre, ha acelerado la rehabilitación, atrayendo fondos esenciales. Si se resuelven tensiones internas y fluye inversión sostenida, Siria podría emerger unificada y próspera. El mundo observa si esta nueva era, sellada en Washington, cumple las expectativas de un pueblo agotado por el conflicto.
