En la tarde del 14 de enero de 2026, la cápsula Crew Dragon Endeavour de SpaceX se desacopló exitosamente de la Estación Espacial Internacional a las 5:20 p.m. EST, iniciando el regreso anticipado de cuatro astronautas de la misión Crew-11. Este amerizaje en el Pacífico, previsto para la madrugada del 15 de enero frente a las costas de California, marca la primera evacuación médica controlada en los 25 años de operación continua de la ISS. La NASA tomó la decisión tras un problema de salud que afectó a uno de los tripulantes el 7 de enero, cancelando una caminata espacial programada y priorizando el bienestar humano sobre la continuidad de la misión, originalmente prevista hasta febrero.
La comandante Zena Cardman, de la NASA en su primer vuelo espacial, el piloto Mike Fincke, también de la agencia estadounidense y veterano con cuatro visitas previas a la estación, el japonés Kimiya Yui de la JAXA y el cosmonauta ruso Oleg Platonov de Roscosmos, completaron un periplo de unos cinco meses en órbita. La Crew-11 despegó el 1 de agosto de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, con objetivos científicos que incluyeron experimentos en microgravedad, mantenimiento de sistemas de energía y demostraciones tecnológicas. Sin embargo, el incidente médico, cuya identidad y naturaleza exacta se mantienen en reserva por políticas de privacidad, obligó a un ajuste drástico. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, enfatizó en rueda de prensa que el astronauta afectado está estable, pero las limitaciones médicas en órbita, como la ausencia de capacidad para diagnósticos invasivos o cirugías, hicieron imperativo el retorno terrestre.
El proceso de evacuación siguió protocolos estándar, aunque acelerados. Las escotillas se cerraron a las 3:29 p.m. EST tras chequeos de trajes espaciales y transferencia de equipo. La Dragon, operada de forma autónoma con opción manual, salió de la «esfera de exclusión» de la ISS sin incidencias, respaldada por equipos de recuperación de NASA y SpaceX. Fuentes como Space.com y NBC News reportan que el amerizaje ocurrirá alrededor de las 3:41 a.m. EST, con cobertura en vivo vía NASA+. Isaacman, el primer administrador civil en décadas y amigo de Elon Musk, elogió la respuesta: «Entrenamos para esto una y otra vez; la seguridad es prioridad absoluta». El jefe médico James Polk aclaró que no se trata de una lesión laboral ni emergencia vital, sino de una condición agravada por la microgravedad, que altera fluidos corporales y circulación.
La estación queda ahora con una tripulación mínima: el ingeniero de vuelo Chris Williams de la NASA, llegado en noviembre vía Soyuz, y los cosmonautas rusos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev. Fincke cedió el mando a Kud-Sverchkov en una ceremonia «agridulce», como la describió en redes sociales, donde destacó el logro de casi todos los objetivos científicos pese al imprevisto. La Crew-12 podría adelantarse, pero la NASA evalúa impactos en experimentos. Medios como The New York Times y Florida Today subrayan que esta es la primera vez en historia estadounidense que una misión se acorta por salud en órbita, recordando un caso soviético de 1985 con prostatitis aguda.
Los retos médicos en el espacio son bien conocidos. La ISS tiene ecógrafos, desfibriladores y farmacia, con consultas terrestres en tiempo real, pero la ingravidez complica todo: desde coágulos hasta inmunosupresión, como en misiones Apollo. Expertos de NPR y Reuters señalan que se esperaban casos así cada tres años, pero el entrenamiento y selección rigurosa los han evitado hasta ahora. El regreso no afecta Artemis II, el vuelo lunar de febrero. Para los astronautas, la reentrada implica 5.5 G, mayor que los 4 G de Soyuz, lo que podría complicar ciertas afecciones, aunque Cardman y Fincke practicaron exhaustivamente.
En América Latina, El País e Infobae cubren el evento como hito, destacando la coordinación internacional pese a tensiones geopolíticas. Fuentes oficiales confirman que el paciente recibirá atención completa en tierra, con cuarentena post-vuelo por inmunidad debilitada.
Esta evacuación redefine protocolos para misiones a la Luna o Marte, donde no hay retorno rápido. Mientras la Dragon surca la atmósfera, la ISS gira a 28.000 km/h, recordando que la exploración espacial prioriza vidas sobre agendas.
